Muchas personas dependen del café para aumentar su energía, pero los hábitos comunes pueden socavar sus beneficios. Los expertos en nutrición advierten que el momento, la preparación e incluso cómo bebes café son importantes para tu sueño, tu salud cardíaca y tu bienestar general. Esto es lo que debes evitar para maximizar los efectos positivos de tu taza.
Tomar café demasiado tarde en el día
La cafeína es un poderoso estimulante y sus efectos duran horas. Consumir café demasiado cerca de la hora de acostarse interrumpe el sueño al interferir con el ciclo natural de sueño-vigilia del cuerpo. Los estudios muestran que la cafeína puede afectar la calidad del sueño hasta seis horas antes de acostarse. Priorizar el sueño es crucial: apoya la función inmune, la estabilidad del estado de ánimo y la prevención de enfermedades. Considere cambiar al descafeinado después de las 2:00 p. m. para minimizar la interrupción.
Café sin filtrar: un riesgo oculto de colesterol
Los métodos de café sin filtrar, como el café de prensa francesa o el café turco, retienen diterpenos (kahweol y cafestol), que se sabe que elevan los niveles de colesterol LDL (“malo”). El colesterol LDL elevado aumenta el riesgo de sufrir un derrame cerebral y un ataque cardíaco. Si estás controlando el colesterol, opta por el café filtrado con filtro de papel. Guarde las cervezas sin filtrar para disfrutarlas ocasionalmente.
La trampa del azúcar: sobrecarga de café
Agregar exceso de azúcar o edulcorantes al café frustra su propósito. El consumo elevado de azúcar aumenta la presión arterial, contribuye a enfermedades crónicas como la diabetes y altera la salud intestinal. Demasiada azúcar también puede empeorar los síntomas de salud mental. Disfrute del café negro o use edulcorantes naturales como miel cruda, jarabe de dátiles o stevia con moderación.
Saltarse la hidratación y la vigilia natural
Beber café inmediatamente al despertar puede obstaculizar la liberación natural de cortisol del cuerpo, una hormona esencial para el estado de alerta. Tu cuerpo ya está preparado para estar despierto; la cafeína puede interrumpir este proceso. En su lugar, hidrátate con agua, exponte a la luz solar y muévete durante 60 a 90 minutos antes de tu primera taza. Este enfoque puede hacer que tu café sea más efectivo y reducir la dependencia de grandes dosis.
Café como sustituto de una comida: una falsa economía
Si bien el café puede contribuir a la pérdida de peso, carece de los nutrientes esenciales para una comida equilibrada. Depender únicamente del café para obtener energía sostenida conduce a deficiencias nutricionales. Combine el café con una comida rica en proteínas y fibra para un mejor control del azúcar en la sangre y una energía duradera. Considere un refrigerio con electrolitos e hidratación en lugar de usar café como sustituto de la comida.
Dar prioridad al consumo consciente (momento, preparación y adiciones conscientes) desbloquea los beneficios del café sin comprometer su salud. Pequeños ajustes pueden marcar una diferencia significativa en cómo se siente y funciona.
