Freidoras de aire: el riesgo oculto para la salud que no conocías

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Freidoras de aire: el riesgo oculto para la salud que no conocías

Las freidoras se han convertido en un elemento básico de la cocina moderna y prometen alimentos fritos más saludables con menos aceite. Pero un nuevo estudio revela una verdad sorprendente: las freidoras sucias pueden liberar partículas y gases dañinos en su hogar, lo que podría socavar sus beneficios para la salud. Si bien siguen siendo mucho más limpias que las freidoras tradicionales, las freidoras descuidadas pueden degradar la calidad del aire interior.

La ciencia detrás de las emisiones

Investigadores de la Universidad de Birmingham investigaron las emisiones de las freidoras, comparándolas con la fritura profunda y superficial. Los hallazgos fueron claros: freír al aire produce de 10 a 100 veces menos compuestos orgánicos volátiles (COV) y partículas ultrafinas (UFP) que los métodos de fritura convencionales. Esto es importante porque tanto los COV como los UFP están relacionados con problemas de salud.

Sin embargo, el estudio dio un giro crítico al examinar las freidoras sin limpiar. Después de 70 usos sin una limpieza profunda, el electrodoméstico emitió un 23 % más de COV relacionados con la cocina y más del doble de UFP en comparación con uno limpio. Este aumento se debe a la acumulación de residuos de aceite y partículas de alimentos que se vuelven a cocinar durante cada uso.

Por qué esto es importante: los impactos en la salud

Los COV son gases que se liberan al calentar aceites y grasas, y su exposición está relacionada con problemas respiratorios, problemas cardiovasculares e incluso cáncer. Una revisión de 69 estudios encontró niveles altos de COV asociados con asma, síntomas de las vías respiratorias superiores y un mayor riesgo de cáncer. Las UFP, partículas microscópicas, pueden penetrar profundamente en los pulmones y el torrente sanguíneo, contribuyendo a inflamación sistémica, estrés oxidativo y presión arterial elevada. Un estudio de 17 años demostró que la exposición a corto plazo a las UFP aumentó las admisiones hospitalarias por enfermedades respiratorias y cardiovasculares.

A pesar de estos riesgos, el estudio de Birmingham encontró que las emisiones incluso de las freidoras sucias se mantenían por debajo de los límites de seguridad del Reino Unido. La preocupación no es el peligro inmediato sino optimizar los beneficios para la salud del electrodoméstico minimizando la contaminación del aire interior.

Cómo mantener limpia su freidora (y su aire saludable)

La acumulación dentro de una freidora es simple: el aceite salpica los elementos calefactores, las partículas de comida se alojan en las grietas y se acumula una película grasosa. Cada ciclo de precalentamiento vuelve a cocinar estos restos, liberando COV y partículas en aerosol. Afortunadamente, la solución es sencilla:

  • Limpieza profunda con regularidad: Al menos una vez al mes (más a menudo con el uso frecuente), limpie a fondo el área del elemento calefactor, las paredes interiores y cualquier lugar de difícil acceso.
  • Elija un modelo que se pueda limpiar: Busque freidoras con piezas extraíbles y aptas para lavavajillas e interiores de fácil acceso. Evite los materiales antiadherentes que contengan PFAS.
  • Cocine alimentos bajos en grasas: Alimentos como aros de cebolla congelados y tocino producen más emisiones que las verduras o las proteínas magras.
  • Ventile su cocina: Utilice una campana extractora mientras cocina para reducir la exposición a los UFP entre un 31 y un 98 %. Abrir una ventana también ayuda.
  • Limpie después de cada uso: Evite la acumulación limpiando la freidora una vez que esté lo suficientemente fría como para manipularla.

Las freidoras siguen siendo una alternativa más saludable a la fritura tradicional, pero descuidar el mantenimiento puede comprometer sus beneficios. Si sigue estos sencillos hábitos de limpieza, podrá disfrutar de comidas crujientes y bajas en aceite sin sacrificar la calidad del aire interior.