La ilusión de la solución: cómo algunas cirugías populares no funcionan

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Se ha demostrado que muchas cirugías realizadas ampliamente, desde balones gástricos hasta artroscopia de rodilla, no brindan más beneficios que los procedimientos simulados. A pesar de su popularidad y su costo significativo, estas intervenciones a menudo no brindan resultados duraderos e incluso pueden conllevar riesgos graves. Esto plantea cuestiones críticas sobre la eficacia médica, la influencia de la industria y el poder del efecto placebo.

El ascenso y la caída de los balones gástricos

Los balones intragástricos (dispositivos implantados en el estómago para promover la pérdida de peso) ganaron fuerza inicialmente en la década de 1980. Sin embargo, los estudios revelaron rápidamente una alta tasa de fracaso: 8 de cada 10 globos se desinflaron espontáneamente, lo que podría causar obstrucciones intestinales peligrosas. Peor aún, la mitad de los pacientes experimentaron erosiones gástricas, dañando el revestimiento del estómago. A pesar de estos problemas, los globos fueron retirados brevemente del mercado y regresaron en 2015 con la aprobación de la FDA, lo que llevó a más de 5000 colocaciones.

El resurgimiento coincidió con la aprobación de la Ley Sunshine, que expuso los vínculos financieros entre las empresas de dispositivos médicos y los médicos. Los mejores médicos recibieron 12 millones de dólares de los fabricantes de dispositivos en un solo año, pero solo una minoría reveló estos conflictos de intereses en las investigaciones publicadas. Si bien los globos son reversibles, no son benignos. La FDA ha emitido avisos sobre complicaciones potencialmente mortales, incluida la perforación del estómago causada por vómitos intensos.

El curioso caso de los implantes autoinflables

Problemas similares afectan a otros dispositivos médicos. Se ha documentado que los implantes mamarios, por ejemplo, se autoinflan espontáneamente, aumentando el volumen de los senos en más del 50% en algunos casos. Este fenómeno poco comprendido subraya cómo la tecnología médica puede funcionar mal de manera impredecible.

El poder de la cirugía simulada

El verdadero shock se produjo con pruebas rigurosas: las cirugías simuladas (procedimientos realizados sin ningún tratamiento real) produjeron los mismos resultados que la cirugía real. Un estudio histórico en The New England Journal of Medicine comparó la cirugía artroscópica de rodilla con la cirugía placebo. Los pacientes sometidos a cualquiera de los procedimientos informaron mejoras similares en el dolor y la función. El ensayo provocó indignación y las asociaciones médicas cuestionaron la ética de engañar a los pacientes, pero los resultados fueron innegables: la cirugía no tuvo ningún efecto real.

La cirugía del hombro con manguito rotador se enfrenta ahora a un escrutinio similar. Los balones intragástricos tampoco lograron superar a los procedimientos simulados en ensayos de pérdida de peso. Incluso cuando son eficaces, los beneficios son temporales y los efectos disminuyen con el tiempo a medida que el cuerpo se adapta.

El problema de la “ciencia”

Las implicaciones son profundas. Los médicos a menudo se enorgullecen de su medicina basada en evidencia, pero muchas cirugías populares carecen de pruebas sólidas de su eficacia. Esta desconexión plantea paralelos incómodos con los movimientos antivacunas y el rechazo del consenso científico. La realidad es que el campo médico, como cualquier otro, es susceptible a los prejuicios, la influencia financiera y el poder de sugestión.

Los hallazgos sugieren que algunos procedimientos ampliamente realizados pueden no ser más que la ilusión de una solución. El efecto placebo, combinado con incentivos industriales e investigaciones defectuosas, puede perpetuar tratamientos ineficaces.

En última instancia, estas revelaciones exigen una reevaluación crítica de las prácticas médicas y un mayor énfasis en una investigación rigurosa e imparcial para garantizar que los pacientes reciban una atención verdaderamente eficaz.