Miel y yogur: una nueva investigación confirma el apoyo de los probióticos

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Miel y yogur: una nueva investigación confirma el apoyo de los probióticos

Estudios recientes confirman que agregar miel al yogur puede aumentar significativamente la tasa de supervivencia de los probióticos durante la digestión. Los investigadores descubrieron que ciertos tipos de miel, en particular la miel de trébol, proporcionan un ambiente favorable para que las bacterias probióticas como Bifidobacterium animalis prosperen, incluso cuando se exponen a condiciones duras en el tracto digestivo.

La ciencia detrás de la sinergia

La investigación surgió del interés por los efectos prebióticos de la miel. La Dra. Hannah D. Holscher, autora principal de los estudios, observó que la miel favorece la supervivencia de las Bifidobacterias en el laboratorio. Esto llevó a la pregunta: ¿podría la combinación común de yogur y miel traducirse en una mejor entrega de probióticos en el intestino humano?

La respuesta, confirmada por estudios in vitro (laboratorio) e in vivo (humanos), es sí. Las pruebas de laboratorio demostraron que la miel de trébol permitió que el mayor porcentaje de probióticos sobreviviera a la exposición a fluidos digestivos simulados, incluidos el ácido del estómago y la bilis.

Por qué la miel de trébol funciona mejor

Varios factores explican este efecto. La miel de trébol contiene altos niveles de glucosa, que actúan como fuente de energía para los probióticos. Sus concentraciones de enzimas más bajas también significan que queda más combustible disponible para las bacterias durante su viaje a través del intestino. Finalmente, los antioxidantes de la miel de trébol pueden proteger a los probióticos del daño en el intestino delgado.

Los ensayos en humanos validan los hallazgos

Un estudio en humanos de dos semanas en el que participaron 66 adultos confirmó aún más estos resultados. Los participantes que consumieron yogur con miel mostraron un aumento de B. animalis en muestras de heces, lo que indica una mejor supervivencia de los probióticos durante la digestión. Sólo una cucharada de miel fue suficiente para reforzar este efecto.

Sin embargo, el estudio no reveló mejoras dramáticas en la salud intestinal más allá de la supervivencia de los probióticos. Los participantes no mostraron cambios significativos en el tiempo de tránsito intestinal, el estado de ánimo o la función cognitiva. Aún así, los investigadores sugieren que aquellos con problemas digestivos, como estreñimiento, podrían experimentar un mayor beneficio.

Implicaciones y consideraciones prácticas

Si bien la miel mejora la supervivencia de los probióticos, los expertos enfatizan la moderación. La miel es un azúcar añadido y su consumo excesivo puede contribuir al aumento de peso y a riesgos cardiovasculares. Siguiendo las Guías Alimentarias para los Estadounidenses, los azúcares agregados deben representar menos del 10% de la ingesta calórica diaria. Para una dieta de 2000 calorías, esto equivale a menos de 200 calorías provenientes de azúcares agregados. Una cucharada de miel contiene aproximadamente 64 calorías, todas provenientes del azúcar.

La dietista Amanda Sauceda sugiere que agregar miel puede hacer que el yogur sea más sabroso, fomentando el consumo de este alimento nutritivo rico en proteínas, calcio y otros nutrientes esenciales. La miel en sí también proporciona cierto valor nutricional, incluido potasio y fenoles beneficiosos.

En última instancia, combinar miel con yogur parece ser una forma sencilla pero eficaz de maximizar los beneficios de los probióticos, siempre que se haga con moderación como parte de una dieta equilibrada.