La nueva generación de fármacos GLP-1 como semaglutida (Ozempic, Wegovy) y tirzepatida (Mounjaro, Zepbound) se ha convertido en un punto focal en la pérdida de peso, ofreciendo resultados significativos donde los métodos tradicionales a menudo no son suficientes. Sin embargo, estos medicamentos no son una solución sencilla y es fundamental comprender sus beneficios, riesgos e idoneidad.
Cómo funcionan estos medicamentos
Estos medicamentos funcionan imitando las hormonas naturales que regulan el hambre y la saciedad. A diferencia de los medicamentos más antiguos para bajar de peso que se centraban en la absorción de grasas, la semaglutida y la tirzepatida afectan las señales hormonales del cuerpo, reduciendo el apetito y ralentizando la digestión. Los estudios muestran que estos medicamentos pueden conducir a una pérdida de peso sustancial: algunos ensayos informan una reducción de peso de más del 20% en los participantes durante un año.
Estos mecanismos también tienen efectos metabólicos: reducir el azúcar en sangre y mejorar el control de la insulina, por lo que estos fármacos están diseñados inicialmente para el tratamiento de la diabetes. Sin embargo, esto ha llevado a un uso no autorizado para bajar de peso, incluso entre personas sin diabetes.
¿Quién debería considerar estos medicamentos?
Los principales candidatos para estos medicamentos son aquellos con un índice de masa corporal (IMC) de 30 o más, o aquellos con un IMC de al menos 27 que también tienen problemas de salud relacionados con el peso, como presión arterial alta. Pero las líneas se están difuminando y algunos los utilizan a pesar de no cumplir con estos criterios. Los expertos advierten contra este uso inadecuado y subrayan que ningún medicamento puede sustituir un estilo de vida saludable.
Punto clave: Estos medicamentos no pretenden ser un atajo. Funcionan mejor cuando se combinan con una dieta equilibrada, ejercicio regular y sueño suficiente.
Costo, acceso y uso a largo plazo
Una barrera importante es el costo: una sola inyección puede costar cerca de $1,000 sin cobertura de seguro. Si bien algunos planes ayudan a compensar esto, la accesibilidad sigue siendo un problema. La FDA ha aprobado versiones orales (como Rybelsus), pero es posible que no sean tan efectivas como los inyectables.
Fundamentalmente, estos medicamentos a menudo requieren un uso prolongado para mantener los resultados. Detenerlos generalmente conduce a una recuperación de peso. Esto significa que los pacientes deben estar preparados para un compromiso sostenido, no para una solución temporal.
Efectos secundarios y riesgos
Si bien son efectivos, estos medicamentos no están exentos de desventajas. Los efectos secundarios comunes incluyen náuseas, diarrea, hinchazón y dolor de estómago. Los riesgos más graves incluyen posibles problemas con los riñones, el páncreas y la tiroides (especialmente para aquellos con enfermedades preexistentes).
Nota importante: Las personas con antecedentes de cáncer de tiroides o pancreatitis deben evitar estos medicamentos por completo. Aquellas personas con patrones alimentarios desordenados deben proceder con extrema precaución bajo supervisión médica y psicológica.
Las incógnitas y el futuro
La semaglutida y la tirzepatida son relativamente nuevas, lo que significa que los efectos a largo plazo siguen siendo en gran medida desconocidos. Hay investigaciones limitadas sobre décadas de uso continuo, y menos aún sobre cómo afectan a las personas sin obesidad. El revuelo actual, alimentado en parte por el respaldo de celebridades, no cambia el hecho de que estos medicamentos son medicamentos poderosos con consecuencias potenciales.
En última instancia, los medicamentos GLP-1 pueden ser una herramienta valiosa para perder peso cuando se usan de manera responsable y bajo orientación médica. Sin embargo, no son una cura milagrosa y no deben verse como un sustituto de cambios sostenibles en el estilo de vida.

























