Los sorprendentes beneficios para la salud de comer ajo crudo

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El ajo crudo no es sólo un ingrediente picante: es una fuente inagotable de compuestos que favorecen la salud del corazón, la inmunidad y más. Si bien cocinar el ajo suaviza su sabor, también disminuye algunos de sus beneficios más potentes. A continuación se muestra un desglose de lo que le sucede a su cuerpo cuando consume ajo en su forma más cruda.

Soporte para el corazón y las arterias: un refuerzo natural

El ajo impacta la salud cardiovascular de múltiples maneras. Los estudios demuestran que los suplementos de ajo pueden reducir la presión arterial en personas con hipertensión, reduciendo el riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares. Este efecto está relacionado con la alicina, un compuesto clave que relaja los vasos sanguíneos e inhibe la angiotensina, una hormona que aumenta la presión arterial.

Más allá de la presión arterial, el ajo también puede ayudar a controlar los niveles de colesterol. Los metanálisis indican que los suplementos diarios de ajo pueden reducir el colesterol total y el colesterol LDL (“malo”), aunque se están realizando más investigaciones. Fundamentalmente, el ajo también exhibe propiedades antitrombóticas, lo que significa que ayuda a prevenir los coágulos de sangre. Esto se debe a que inhibe la agregación plaquetaria, lo que reduce el riesgo de bloqueos peligrosos.

Por qué esto es importante: Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte a nivel mundial. Las intervenciones naturales como el ajo pueden ofrecer una forma de bajo riesgo de apoyar la salud del corazón junto con los tratamientos tradicionales.

Refuerzo del sistema inmunológico: lucha contra las enfermedades

El ajo crudo puede mejorar significativamente la función inmune. Los ensayos han demostrado que los adultos que toman suplementos de ajo durante la temporada de resfriados y gripe experimentan menos síntomas y menos graves. Si bien no necesariamente previene las enfermedades, sí reduce el impacto, lo que genera menos días de ausencia laboral o escolar.

¿El mecanismo? El ajo contiene compuestos de azufre con propiedades antiinflamatorias, que reducen la gravedad de los síntomas de la infección. Además, estos compuestos exhiben actividad antiviral, lo que potencialmente interfiere con la capacidad de replicación de los virus.

La ciencia detrás de esto: Los compuestos de azufre en el ajo no solo combaten las enfermedades; también desempeñan un papel en la salud celular y la defensa antioxidante.

Poder antioxidante: protegiendo las células del daño

El ajo es rico en antioxidantes, particularmente S-alil-l-cisteína (SAC). Estos compuestos neutralizan los radicales libres, moléculas inestables que causan estrés oxidativo. El estrés oxidativo contribuye al envejecimiento, las afecciones neurológicas (como el Alzheimer), el cáncer y las enfermedades crónicas.

Las primeras investigaciones sugieren que el SAC puede proteger las neuronas del daño y la inflamación, ofreciendo potencialmente beneficios en enfermedades neurodegenerativas. Los estudios preliminares también insinúan un efecto preventivo del cáncer, aunque se necesita más investigación.

Un contexto más amplio: El estrés oxidativo es un desafío de salud universal. Los alimentos ricos en antioxidantes como el ajo desempeñan un papel vital a la hora de mitigar sus efectos.

Armonía digestiva: alimentando la microbiota intestinal

El ajo es un potente prebiótico, lo que significa que alimenta las bacterias intestinales beneficiosas. Los fructanos, sacáridos y fibra del ajo llegan a los intestinos sin digerir, nutriendo especies como las bifidobacterias y los lactobacilos. Estas bacterias son cruciales para la digestión, la absorción de nutrientes e incluso la función inmune. Una microbiota intestinal sana está relacionada con una mejor salud general.

Manejo del azúcar en sangre: un aliado potencial

Los estudios sugieren que la suplementación diaria con ajo puede ayudar a controlar los niveles de azúcar en la sangre. Los investigadores han observado reducciones en los niveles de glucosa en ayunas y HbA1c, lo que indica beneficios potenciales para las personas con diabetes. Los compuestos organosulfurados del ajo pueden estimular la producción de insulina, aunque se necesitan estudios más amplios.

Soporte para huesos y articulaciones: reducción de la inflamación

Los antioxidantes del ajo también pueden promover la salud ósea. Los ensayos clínicos han demostrado que los suplementos de ajo pueden reducir los marcadores de estrés oxidativo asociados con la osteoporosis, una enfermedad que debilita los huesos. Los efectos antiinflamatorios del ajo también pueden aliviar el dolor articular en afecciones como la osteoartritis.

Maximizar los beneficios: cómo comer ajo crudo

Para aprovechar al máximo el ajo crudo, triture o pique uno o dos dientes y déjelos reposar durante unos 10 minutos antes de consumirlo. Esto permite que la alicina y otros compuestos se formen completamente. Tenga en cuenta que comer ajo con el estómago vacío puede provocar irritación digestiva. Combinarlo con alimentos (como salsas o aderezos) mitiga este efecto.

En conclusión, el ajo crudo ofrece una notable variedad de beneficios para la salud, desde apoyar la salud del corazón y la inmunidad hasta proteger las células del daño. Si bien siempre se necesita más investigación, la evidencia existente sugiere que incorporar ajo crudo a su dieta puede ser una forma simple pero poderosa de aumentar el bienestar general.