Un estudio reciente publicado en The Journal of Nutrition, Health and Aging se suma a la creciente evidencia de que lo que bebe diariamente puede afectar significativamente su riesgo de desarrollar demencia. Los investigadores que analizaron datos de casi 120.000 personas encontraron asociaciones claras entre la elección de bebidas y la salud cerebral a largo plazo. Aquí hay un desglose de los hallazgos clave.
Los hallazgos clave del estudio
El estudio del Biobanco del Reino Unido siguió a 118.963 participantes sin demencia durante más de 13 años, rastreando su consumo de bebidas y sus diagnósticos de demencia. Los resultados fueron sorprendentes: las bebidas azucaradas aumentaron drásticamente el riesgo de demencia, mientras que el café y el té mostraron beneficios protectores.
No se trata sólo de evitar los malos tragos; se trata de lo que sucede cuando los intercambias. Los investigadores modelaron los efectos de sustituir diferentes bebidas, revelando cómo cambios simples podrían afectar la salud del cerebro.
¿Qué bebidas aumentan el riesgo?
Beber más de una porción de 8 onzas de bebidas endulzadas con azúcar (refrescos, jugos de frutas endulzados, bebidas energéticas y tés helados endulzados) diariamente se relacionó con un 61% más de riesgo de demencia por todas las causas. Esto incluye marcas populares como Coca-Cola, Pepsi y limonadas endulzadas.
Para las personas con dislipidemia (colesterol alto u otros problemas de grasa en la sangre), las bebidas endulzadas artificialmente también eran problemáticas. Consumir solo uno por día aumentó el riesgo de demencia en un 50%, y más de uno lo aumentó en un 80%. Esto incluye refrescos dietéticos como Diet Coke, bebidas energéticas sin azúcar y bebidas endulzadas con aspartamo, sucralosa o stevia.
Café y té: ¿bebidas que estimulan el cerebro?
Tanto el café como el té se asociaron con un riesgo menor de demencia, y los beneficios aumentaron con el consumo.
- Café: Hasta una taza por día se correlaciona con un riesgo 37% menor; más de una taza todavía mostró una reducción del 24%.
- Té: La ingesta moderada (hasta una taza) redujo el riesgo en un 34 %, mientras que una ingesta mayor (más de una taza) se asoció con una reducción del 26 %.
Es probable que estos beneficios se apliquen al café y al té simples, ya que las versiones endulzadas se habrían clasificado por separado.
El poder de la sustitución: el intercambio de bebidas es importante
El estudio también examinó lo que sucede cuando se reemplazan bebidas no saludables con café o té. Los resultados fueron alentadores:
- Cambiar las bebidas azucaradas por café redujo el riesgo de demencia en un 23%.
- Cambiar al té redujo el riesgo en un 19%.
- Reemplazar las bebidas endulzadas artificialmente con café ofreció una reducción del riesgo del 15%.
- El té como sustituto redujo el riesgo en un 11%.
Esto sugiere una clara ventaja al elegir café o té frente a alternativas azucaradas o endulzadas artificialmente.
Por qué esto es importante: los grupos de alto riesgo son los más beneficiados
Los efectos protectores del café y el té fueron aún más fuertes entre quienes tenían problemas de salud preexistentes:
- Obesidad: El consumo moderado de café redujo el riesgo de demencia en un 62 %, mientras que beber más de una taza de té redujo el riesgo en un 52 %.
- Hipertensión, depresión, dislipidemia: Se observaron patrones similares, lo que indica que la elección de bebidas puede tener un impacto particular para quienes ya enfrentan otros problemas de salud.
El resultado final
Sus elecciones diarias de bebidas son un factor modificable en la salud cerebral a largo plazo. Limitar las bebidas endulzadas con azúcar y artificialmente y optar por café o té puede reducir el riesgo de demencia. Si bien la genética, el estilo de vida y la dieta influyen, este estudio refuerza la idea de que lo que se bebe importa.




























