Brotes de colitis ulcerosa: qué significan los cambios en las heces

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Para las personas que viven con colitis ulcerosa (CU), una forma de enfermedad inflamatoria intestinal (EII), los cambios en las heces no son sólo un tema incómodo: son un sistema vital de alerta temprana. El seguimiento de las deposiciones puede ayudarle a detectar un brote antes de que empeore, lo que permite realizar ajustes más rápidos en el tratamiento. Esto se debe a que la CU afecta directamente el tracto digestivo y la naturaleza de las heces es un claro indicador de inflamación.

Comprensión de las heces normales frente a las afectadas por la CU

Antes de hablar de los brotes, es importante definir cómo son las heces “normales”. Para aquellos sin CU, las deposiciones generalmente varían de tres veces por semana a tres veces al día, con heces bien formadas y fácilmente transitables (tipos 3 o 4 en la tabla de heces de Bristol).

Sin embargo, en la CU, incluso durante la remisión, su nivel “normal” puede diferir. La clave es reconocer tu línea de base y luego identificar las desviaciones. Se debe tener en cuenta cualquier cambio significativo con respecto a su patrón habitual.

Qué buscar durante un brote de CU

Durante un brote de CU, la inflamación aumenta y esto afecta directamente las características de las heces. Esto es lo que debe tener en cuenta:

  • Frecuencia aumentada: Es posible que experimente deposiciones más frecuentes de lo habitual.
  • Sangre o moco: La presencia de sangre (incluso en pequeñas cantidades) o moco excesivo es un signo claro de inflamación.
  • Urgencia: Un síntoma común es una necesidad repentina y fuerte de defecar, a veces difícil de controlar.

Estos cambios suelen ser las primeras señales de que la inflamación está regresando después de un período de remisión. Ignorar estos signos puede provocar un empeoramiento de los brotes.

Cambios de coherencia

Uno de los indicadores más comunes de un brote es la diarrea o las heces blandas. En lugar de heces formadas, es posible que tenga heces blandas o completamente líquidas (tipos 5 a 7 en la tabla de heces de Bristol). Esto suele ir acompañado de calambres.

Sangre en las heces

La sangre en las heces, conocida como hematoquezia cuando es fresca y de color rojo brillante, es un signo de CU activa. Ninguna cantidad de sangre se considera normal, aunque sea solo en papel higiénico. La sangre más oscura puede indicar inflamación en una parte superior del colon.

Mocos y pus

El colon inflamado produce un exceso de moco, que puede aparecer como hebras claras, blancas o amarillentas. La mucosidad amarilla o verde, o pus, puede sugerir una infección.

Tenesmo

El tenesmo es la sensación persistente de necesidad de defecar, incluso cuando hay poco o nada que evacuar. Señala una inflamación crónica en la parte inferior del intestino y sugiere que la enfermedad no está completamente controlada.

Otras señales de alerta

Más allá de los cambios en las heces, tenga en cuenta estas señales de advertencia adicionales:

  • Urgencia creciente o necesidad repentina de ir al baño.
    *Deposiciones nocturnas.
  • Heces con mal olor, que pueden indicar malabsorción o infección.
  • Dolor o calambres abdominales.
  • Fatiga y fiebre.
  • Pérdida de peso o pérdida de apetito.

Cuándo buscar atención de emergencia

No todos los brotes requieren acudir a la sala de emergencias, pero ciertos síntomas exigen atención médica inmediata:

  • Diarrea frecuente con fiebre, escalofríos o deshidratación (mareos, sequedad de boca).
  • Grandes cantidades de heces de color rojo brillante o marrón oscuro.
  • Dolor abdominal intenso.
  • Signos de megacolon tóxico (hinchazón, frecuencia cardíaca rápida, empeoramiento del dolor).

Estos síntomas pueden poner en peligro la vida y requieren una evaluación urgente.

El resultado final

Los cambios en las heces son una de las formas más confiables de detectar un brote de CU. El seguimiento de sus evacuaciones intestinales, incluso si es incómodo, puede ayudarle a anticiparse a la enfermedad y trabajar con su equipo de atención médica para controlarla de manera efectiva.

Ignorar estos signos puede provocar complicaciones más graves, por lo que la vigilancia es clave.