“Voy a la naturaleza para que me tranquilicen y me curen”, dijo John Burroughs. Sabemos que esto no es sólo una tontería poética.
La ciencia lo respalda. La naturaleza reduce el estrés. Aclara la niebla mental. Tal vez incluso te ayude a sentir que realmente perteneces a algún lugar.
Por eso Calm se asoció con Visit Maine. Construyeron algo llamado “Forjado por la naturaleza: la magia consciente de Maine”.
Es una colección. Meditaciones, paisajes sonoros de Sleep Stories. El tipo de audio que te permite escapar de la rutina sin tener que levantarte de la silla.
Los habitantes de Maine lo entienden. Hay un ritmo ahí. Más lento. Más fundamentado. No se trata de velocidad, se trata de resiliencia. El paisaje moldea a las personas, o tal vez sea al revés.
Considere las estadísticas. Maine es el estado más boscoso. El ochenta y nueve por ciento de la tierra es madera. Y sí, tiene más costa que California. Las dunas. Los acantilados. El agua.
No es necesario estar allí para sentirlo.
Los estudios confirman que el truco funciona. Nuestro cerebro se ilumina cuando vemos o escuchamos la naturaleza, incluso si estamos sentados en un escritorio mirando una pantalla. El cuerpo se relaja. La mente se ralentiza.
¿Se siente como magia? Probablemente.
La evidencia del efecto de la naturaleza sobre el bienestar es abundante y poderosa, desde reducir el estrés hasta mejorar el estado de ánimo y la función cognitiva.
Puedes acceder a este contenido ahora. Los bosques son digitales, pero la sensación es real.
¿Dónde buscas ese silencio cuando el ruido se vuelve demasiado fuerte?




























